Cacho Nro VIII: "Los Tres Tristes Circos"

 - ¡Viene el circo! ¡Viene el circo! ¡Viene el circo!

Los tres niños llegaron juntos al centro de la plaza del pueblo y no dejaban de gritar: ¡Viene el circo! ¡Viene el circo! ¡Viene el circo!. Vecinos y curiosos comenzaron a juntarse alrededor de los niños, quienes seguían gritando cada vez más exitados: ¡Viene el circo! ¡Viene el circo! ¡Viene el circo!. Todos los allí reunidos, entre los que se encontraban Jesús Iluminado y Mateo San, miraban hacia todos lados pero no lograban ver ni oir nada.

La muchedumbre continuaba creciendo. Los recién llegados le preguntaban a los niños y estos respondían invariablemente:¡Viene el circo! ¡Viene el circo! ¡Viene el circo!. Otros empezaban a discutir entre ellos, que si era una broma de los chicos, que cómo podía ser que los padres fueran tan irresponsables, qué la culpa era de la escuela; pero ninguno atinaba a hacer la pregunta importante, hasta que Jesús pidió silencio se acercó a los niños y les pregunto: ¿Por dónde viene el circo?

Los tres niños, simultáneamente, apuntaron en tres direcciones distintas. La gente se dividió en tres grupos que corrieron a cada una de las distintas calles que desembocaban en la plaza y así tener un lugar privilegiado para ver el paso del circo. En la plaza sólo quedaron Jesús Iluminado, Mateo San y los tres niños.

- Menos mal que son tres niños y no niñas -dijo Mateo.

-¿Por qué dices eso?

- Porque si fueran tres niñas tendríamos que pagar por hacer publicidad encubierta de productos lácteos, maestro. No se olvide que trabajé para la impositiva.

- A ver niños, ¿me pueden explicar esta travesura?

-No es ninguna travesura, es cierto viene el circo -contestaron los tres pequeños.

-¿Y de dónde vienen?

Nuevamente los chicos volvieron a señalar en tres direcciones distintas. En ese instante la gente que se había apostado a las veredas de las tres calles comenzaron a aplaudir y saltar de alegría, gritando ¡El circo, el circo!

Jesús Iluminado y Mateo San se miraron sin entender. Los tres grupos grupos no sólo estaban en ubicaciones distintas sino que miraban y señalaban hacia lugares distintos.

-¿Qué nueva maldición ha caído sobre el pueblo, Maestro?

-Ninguna maldición Mateo. Seguro hay una explicación lógica para este misterio y lo único que debemos hacer es esperar aquí a que lleguen.

Y asi hicieron. Jesús Iluminado y Mateo San se sentaron en el banco de plaza a esperar, mirando alternativamente a derecha, a izquierda y finalmente al frente. El griterío y el entusiasmo de la gente iba en aumento, al igual que la musica circense y exclamaciones de asombro. Pronto fueron audibles voces que promocionaban la próxima función del circo. 

-¿Escuchaste Mateo? La función será aquí en la plaza. 

-¿Van a armar la carpa aquí en la plaza? No hay lugar. La estatua de Salomón Rey montando en camello les va a estorbar.

En ese momento y simultaneamente aparecieron, ya casi desembocando en la plaza, los primeros integrantes del circo. Por la calle de la izquierda dos osos caminando erguidos sostenían una pancarta que rezaba "Circo de los Hermanos Karamazov". Por la calle de la derecha varios payasos vestidos con túnicas portaba carteles donde se leía "Circo Romano Don Nerón" y finalmente, por el centro un grupo de hipies repartía volantes: "Desde Rosario al Mundo, Circo Beat".

- ¡Tres Circos! Increíble -dijo Jesús

- Los niños no mentían y todos tenían razón -agregó Mateo

- Esto es cosa de Mandinga. ¿Cuáles son las probabilidades de que tres circos lleguen el mismo día y a la misma hora al mismo pueblo? Esto no me gusta nada Mateo

- A mi me encanta el circo. De chico siempre quise domador... y aqui me ve un contador devenido en pescador...

- Esto no va a terminar bien, ya te lo digo yo Mateo.

Al principio parecía que la visión apocalíptica de Jesús había sido exagerada. Los tres circos al llegar a la rotonda que formaba la plaza giraron y siguieron marchando orgullosos anunciando sus más destacados artistas. Sin embargo esto duró poco. Se encontraron al cerrar la circunvalación y ahí nomás se armó la discusión. Que nosotros llegamos primero. Pero nosotros somos de aca, no somos extranjeros. ¡xenófobo!. ¡Comunista!. ¡prefiero ser comunista y no nazi como vos!. ¡tomatela vegano!

Ahi nomás empezaron a volar piñas, palos y piedras. Todos se pegaban con todos. Viendo esto, los de la Logia Autoflajelante de la La Matanza, aprovecharon la trifulca para hacerse fajar un rato mientras Jesús trataba de calmar las aguas.

Con la llegada de la noche y los faroles rotos con tanto piedrazo puso un manto de oscuridad sobre la plaza, que junto con el cansancio y los heridos fueron mermando a los combatientes y poco a poco el pueblo fue retomando su calma habitual.

Jesús y Mateo San fueron al Bar de Las Putas y allí se encontraron con Salomón Rey que los hizo pasar a una oficina detrás de la barra. 

–Debemos tener autoridades en el pueblo –dijo Jesús

–¿Qué pasó con los circus? –preguntó Salomón Rey

–Finalmente decidieron irse

–¿Los 3 circus?

–Los 3

–Triste

–Los tres tristes circos –acotó Mateo

–Profeta, tu dices que necesitamos autoridades, pero nunca hemos necesitado autoridades en el pueblo ¿por qué ahora?

–Ya lo vió Salomón –repuso Jesús– el pueblo ha crecido mucho, vienen cada vez mas visitantes y pasan estas cosas como con los tres circos

–Tres tristes circos –agregó Mateo

–Profeta, las autoridades solo sirven para sacarnos dineros con los impuestos. Nadie necesita impuestos. Así estamos bien. Piensa. Impuestos se traslada a precios, precios mas altos genera inflación, inflacion trae fondos buitres. Nada bueno viene con los impuestos. Vamos Mateo, tu eras recaudador de impuestos, cuentale al Profeta

–Tiene razón el señor Salomón Rey. Los impuestos no son nada bueno.

–Con impuestos o sin impuestos, necesitamos autoridades en el pueblo. No se puede vivir en la anarquía. Necesitamos un policía

–Pero maestro piénselo. La policía esta para hacer cumplir la ley y aca no tenemos ni una sola ley

–El amigo Mateo tiene razón. No es solo policía lo que se necesita. Se requieren gentes que hagan las leyes, jueces y abogados, diputados, senadores concejales. Un ejercito de personas. Imagine la cantidad de impuestos que hay que cobrar para mantener a tantas personas. Porque nadie va a hacer ese trabajo gratis. Democracia ser cara. Anarquia barata y divertida

–No hace falta tanto. Con un juez, un intendente municipal y un policía estamos hechos. A partir de mañana iniciamos las campañas para que este pueblo entre en la modernidad, le guste a quien le guste. Y si ustedes no estan de acuerdo, pueden presentarse con su propuesta política y veremos quien gana. Buenas noches.

–Que lo parió... se enojo el Jesús

–Ah no pasa nada –tranquilizó Mateo a Salomón Rey– enseguida se le va a pasar

–No va a ser fácil ganarle en las elecciones, él juega con la fuerzas del Cielo

–Y nosotros con la fuerza del dinero

–¿Que dinero? –pregunto Salomón

–Su dinero

–¿pero por que yo tengo que poner mi dinero?

–Mire don Salomón, si no quiere pagar impuestos entonces tiene que financiar una campaña politica en contra de los impuestos. Nadie quiere pagar impuestos con lo cual ganaremos fácilmente, Jesús tendra que aceptar la derrota y todo seguirá como hasta ahora.

–Me gusta tu idea Mateo. Compro

–Son mil quininentos pesos. 


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